Las uñas no solo son una parte estética de nuestras manos y pies, sino que desempeñan un papel crucial en nuestra vida diaria. Tienen la función de proteger todo lo que hay debajo de ellas, ayudarnos a reconocer texturas, manipular objetos con mayor facilidad y hacer tareas que impliquen precisión como enhebrar una aguja, abotonarse, agarrar objetos pequeños, rascar, entre otras cosas.
Por todo lo que hacen por nosotros, merecen cuidados específicos para mantenerse fuertes y saludables. Aquí te dejamos algunas recomendaciones prácticas:
- Corte las uñas de los pies con un cortaúñas recto.
- Use guantes para las tareas que impliquen contacto con el agua, los que mejor conservan las propiedades de la uña son los de polietileno trilaminado (los que usamos para comer pollo), también puede usar de vinilo o nitrilo.
- No retraiga ni remueva la cutícula, si se quita este sello, la uña puede infectarse y desprenderse.
- No permanezca más de 10 días con el esmalte.
- No retoque el esmalte aplicando una capa sobre otra, eso incrementa el desgaste de las capas más superficiales de la uña.
- Deje descansar 2 días las uñas entre las aplicaciones de esmalte.
- A la hora de usar esmaltes prefiera los tonos claros, los pigmentos usados para estos tonos son menos dañinos para la uña.
- Hidrate su uña masajeándola suavemente e incluya la piel de alrededor de ella en el masaje, aplicando la crema o medicamento como si fuera crema de manos.
- Evite el uso de aceites minerales o vaselinas a no ser que su médico lo recomiende.
- Al momento de usar removedor de esmalte evite el contacto excesivo con la piel de alrededor de la uña, posterior a esto, hidrate con el producto recomendado por su médico.
- Realice manicure y pedicure en sitios confiables, con sus propios instrumentos, no quien más le saca “cueritos” es quien mejor lo hace, hay cosas que deben permanecer donde están.
¿Cuándo consultar con un especialista?
Es crucial buscar asesoramiento médico rápidamente si experimentas alguno de los siguientes síntomas:
- Rayas café, negro o gris en las uñas, especialmente después de los 40.
- “Bultos” o “carnosidades” encima, debajo o al lado de la uña.
- Cambios en la coloración, que no mejoran en el tiempo y no se asocian con algún contacto de un pigmento externo como esmaltes, tinturas, etc.
- Pequeños hoyuelos, con o sin puntos blancos y cambios en el color en una o varias uñas.
- Las uñas están «despegadas” o “desprendidas”
- Aparecen “costras” o “escamas” duras, que dañan o destruyen la uña y sus alrededores.
- Si se usa algún sistema artificial para maquillaje de uñas (semipermanente, acrílicas, esculpidas, polygel, techgel, entre otras) y las uñas presentan cambios de color, desprendimiento, se quiebran fácil, cambian de forma, los dedos se enrojecen, hay dolor, hay hormigueo o sensibilidad con los cambios de temperatura.
Recuerda: no hay médico más especializado que el dermatólogo para identificar y tratar problemas de uñas. Mantén la atención constante y cuídalas como se merecen.
En Únula, nos especializamos en el cuidado de uñas. Únete a nuestra membresía para acceder a información y consultas especializadas. Logremos juntos unas uñas sanas.
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